¡A DEFENDER CON LA FUERZA DEL PUEBLO LAS CONQUISTAS HISTÓRICAS DE LA CLASE OBRERA!

Don Lalo
26-06-2026
Llamamiento a la acción combativa: trabajadoras, trabajadores, estudiantes, pobladores y cesantes de Chile ante la arremetida del capital
¡Compatriotas, compañeras y compañeros, explotados de nuestra patria!
La historia de la humanidad no es otra cosa que la historia de la lucha incesante entre quienes lo producen todo con su trabajo y quienes se apropian de ese esfuerzo. Hoy, en nuestro propio suelo, esa contradicción fundamental entre el capital y el trabajo se manifiesta con una ferocidad inaudita. Bajo el mandato de la administración ultraliberal y conservadora de José Antonio Kast, la oligarquía financiera y el gran empresariado han desatado una ofensiva brutal para desmantelar las pocas trincheras de protección que la clase trabajadora conquistó con sudor, organización y la vida de sus mártires.
El régimen patronal nos quiere imponer una falacia tecnocrática vestida de "modernización": la llamada indemnización a todo evento. Detrás de este artefacto jurídico no hay un beneficio para el pueblo, sino una estrategia de guerra económica destinada a disolver el derecho laboral y abaratar el costo del despido. Ninguna reforma es neutral. Cada modificación a la estructura jurídica del Estado responde estrictamente a los intereses materiales de la clase dominante que detenta la propiedad de los medios de producción. Esta reforma es, en esencia, una declaración de desprotección absoluta contra el trabajador.
¡Entendámoslo con claridad política e ideológica! La indemnización por años de servicio tradicional no es un simple beneficio contractual ni un fondo de ahorro; es un mecanismo de protección conquistado por el movimiento sindical organizado para castigar el arbitrio patronal del despido injustificado. Aunque bajo el actual sistema económico este derecho no elimina la desigualdad estructural —pues el obrero sigue estando obligado a vender su fuerza de trabajo para poder subsistir—, sí introduce una barrera económica que frena la bota del empleador.
Lo que el gobierno de Kast pretende implantar es la transformación de este escudo protector en un fondo previamente financiado, es decir, en una cuenta individualizada donde el riesgo de la cesantía se desplaza por completo desde las arcas de la empresa hacia las espaldas de las familias trabajadoras. Al licuar el costo del despido, las corporaciones tendrán chipe libre para deshacerse de la mano de obra a su antojo. Para la patronal, esto es la panacea de la "movilidad laboral"; para el pueblo chileno, significa precarización absoluta, incertidumbre cotidiana y la mercantilización total de nuestra fuerza viva.
Durante décadas, el derecho laboral avanzó limitando la voracidad del capital a través de jornadas máximas, vacaciones pagadas, seguridad laboral y la estabilidad en el empleo. Hoy, el modelo más rancio nos arrastra en sentido contrario, empujando a Chile hacia una barbarie donde el trabajo es tratado como una mercancía desechable. Esta incertidumbre no se queda en las fábricas o en las oficinas: invade las poblaciones, destruye la salud mental de nuestra clase, impide proyectar la educación de nuestros hijos o acceder a una vivienda digna, y detona la crisis del tejido social comunitario para sumergirnos en el endeudamiento y la miseria.
Frente a este horror y al abuso sistemático que se perpetra desde los salones gubernamentales sirvientes de la patronal, las fuerzas populares y revolucionarias de Chile declaramos que la paciencia del pueblo tiene un límite. No podemos ser espectadores pasivos de nuestro propio despojo. La modernización que Chile necesita no es la sumisión al mercado; es el fortalecimiento de la negociación colectiva por rama, la reducción de la jornada laboral sin rebaja de sueldos, el fin a la subcontratación explotadora y la capacitación estatal permanente.
Hacemos un llamamiento ardiente, fraterno y urgente a toda la población: hombres y mujeres de esfuerzo, estudiantes que ven su futuro hipotecado, cesantes castigados por el modelo, pobladores que resisten en la periferia de nuestras ciudades. Es la hora de la toma de conciencia, del despertar definitivo de la conciencia de nuestra propia fuerza de clase. Los derechos no se mendigan en los pasillos de la institucionalidad burguesa; se defienden y se conquistan marchando con paso firme.
¡A expresarse con rebeldía creadora! ¡A levantarse en cada rincón del territorio nacional! Hacemos un llamado a la huelga, a la manifestación combativa, a copar las calles con la bandera de la dignidad, a organizar asambleas en los centros de trabajo, a activar los comités de defensa en las poblaciones y a unir todas las fuerzas populares para poner fin inmediato a esta agenda de precarización.
Que tiemble la oligarquía ante la unidad de los explotados. Contra el abuso de Kast y sus ministros defensores del capital, opongamos la organización indomable del pueblo chileno.
¡A defender las conquistas históricas en las calles!
¡A parar las reformas de la miseria patronal!
¡Trabajadores de Chile, uníos y luchad!
¡Mil veces Venceremos!
